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Festival ruso para empezar el Mundial

Rusia comenzó con buen pie su andadura en el Mundial del que es anfitriona. El combinado eslavo se impuso con comodidad a la Arabia Saudita de José Antonio Pizzi, decepcionante por momentos.

Las dudas sobre el nivel que ofrecerían los rusos en su estreno se disiparon rápido, en concreto 12 minutos. Aunque los saudíes entraron en el partido con voluntad de llevar la iniciativa, demostraron ser demasiado blandos para una cita como esta. Rusia se adelantó por medio de un testarazo de Yuri Gazinskiy y, a partir de ahí, todo fue más fácil.

Los de Pizzi no fueron capaces de sobreponerse al mazazo inicial y fueron haciendo concesiones hasta que los rusos volvieron a golpear. Cheryshev, que había entrado por el lesionado Alan Dzagoev, culminó con una exquisitez una jugada combinativa de los locales y sentenció antes del descanso.

Esa lesión de Dzagoev es la peor noticia para los rusos. El centrocampista del CSKA de Moscú sufrió un tirón muscular en plena carrera y tuvo que retirarse del partido a los 23 minutos de juego. Está por ver el alcance de su dolencia y si el Mundial ya se ha acabado para él.

El guante de Golovin

La actuación de Aleksandr Golovinfue especialmente destacada, uno de los hombres a seguir en este Mundial. El joven talento ruso comandó el ataque de su selección y dejó clara su capacidad de liderazgo. De sus botas nació el tercer tanto del encuentro. Puso un centro medido a la cabeza de Dzyoba Dzyoba, que no rechazó el regalo.

Cuando el partido ya iba por el descuento, los rusos culminaron la goleada con dos tantos preciosos. Cheryshev culminó su gran partido por un golazo por la escuadra. El canterano madridista, con un doblete, se va a la cama como el máximo goleador del Mundial. Luego Golovin, de falta, sacó los colores al portero saudí.

Quitando la mala noticia de Dzagoev, el encuentro deja varias cosas positivas para los anfitriones. Además de los tres puntos, que les acercan a la próxima ronda, dejaron claro que jugar en casa no les pesa y que tienen pegada. Además, restaron crédito a los que apuntaban que Rusia tenía una defensa endeble. Habrá que verla cuando se mida a una delantera más exigente.

En cuanto al combinado dirigido por Pizzi, demostró tener dificultades para generar ocasiones de gol y ser demasiado endebles a nivel defensivo. Apenas inquietaron a Igor Akinfeev, algo que resultó clave para que Rusia ganara confianza y creciera en el partido. Con tan pocos argumentos, los saudíes lo tendrán crudo para reavivar sus opciones de pasar a octavos.